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Pedir turno
La consulta por dentro

¿Cómo es una consulta con un cardiólogo infantil? Te cuento qué hacemos

Un nene con gorro de aviador y un cohete de cartón juega a volar frente a una pared celeste

A veces los padres llegan al consultorio con una preocupación: al pediatra le llamó la atención un soplo, su hijo sintió palpitaciones o necesitan hacerle un estudio.

Otras veces vienen por algo más habitual, como el apto físico para el colegio o el club.

Pero hay alguien que quizás no tiene tan claro qué va a pasar: el chico.

¿Me van a pinchar? ¿Duele? ¿Qué me van a hacer?

Por eso, antes de empezar, me gusta que sepa dónde está y qué vamos a hacer.

Primero, conversamos

La consulta empieza con preguntas.

Quiero saber por qué vinieron, qué les preocupa y si hubo algún síntoma o antecedente que necesitemos revisar.

Pero no hablo solamente con los padres.

También me gusta escuchar a los chicos.

Les pregunto cómo se sienten, qué deporte hacen, si alguna vez notaron que el corazón les latía muy rápido o si tuvieron que parar de jugar porque estaban cansados.

A veces ellos cuentan algo que los adultos no sabían. O lo explican de una manera diferente.

Y eso también nos ayuda a entender qué está pasando.

Después, escuchamos el corazón

Llega el momento del estetoscopio.

Escucho cómo late el corazón, evalúo los pulsos, la presión arterial y otros aspectos del examen físico.

Si tu hijo tiene curiosidad, le cuento qué estoy buscando.

No hace falta que entienda todo lo que hace un cardiólogo. Pero sí me parece importante que sepa qué le estamos haciendo y por qué.

¿Y los estudios?

Según el motivo de consulta y lo que encontremos, podemos necesitar un electrocardiograma o un ecocardiograma Doppler.

El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón. Para hacerlo, colocamos pequeños electrodos sobre la piel.

No duele y no pasa electricidad por el cuerpo.

El Doppler es una ecografía que nos permite ver cómo está formado el corazón, cómo funciona y cómo circula la sangre.

A muchos chicos les llama la atención poder ver su propio corazón latiendo en la pantalla.

Y cuando tienen ganas, se los muestro y les explico qué estamos mirando.

No todos necesitan los mismos estudios. Eso lo decidimos según cada evaluación.

A veces, un dibujo ayuda más que muchas palabras

Si conocés mi consultorio, probablemente hayas visto alguno de mis dibujos.

Me gusta dibujar y, de vez en cuando, uso el papel para explicar algo que puede resultar difícil de imaginar.

Un corazón, una válvula o cómo circula la sangre.

Dr. Pablo Inguanzo dibujando en su escritorio, con el estetoscopio colgado

Otras veces el dibujo busca que se sientan más cómodos y sacarles una sonrisa.

No siempre hacen falta palabras complicadas para hablar de salud.

Y cuando un chico entiende un poco más lo que está pasando, también puede participar de la conversación.

Dibujo de Pablo: la cara de un carpincho sonriente

Antes de irse, hablamos de lo que encontramos

Para mí, esta parte es tan importante como el examen o los estudios.

Les explico qué encontramos, qué significa y si hace falta hacer algo más.

A veces la respuesta es que está todo bien y no necesita otros controles por ese motivo.

Otras veces tenemos que pedir un estudio, seguir algún síntoma o programar una nueva consulta.

Lo importante es que sepan por qué.

Y si quedaron preguntas, ese es el momento de hacerlas.

¿Qué conviene traer a la consulta?

Si es la primera vez que vienen, hay algunas cosas que pueden ayudarnos:

  • Estudios cardiológicos anteriores, si los tiene.
  • Informes de cirugías o tratamientos previos, cuando corresponda.
  • Una lista de los medicamentos que toma.
  • El formulario del colegio o club, si viene por un apto físico.
  • Las preguntas que quieran hacerme, aunque parezcan pequeñas.

Y si tu hijo quiere saber algo, también puede traer su propia pregunta.

Una consulta también es un espacio para los chicos

Los adultos solemos hablar de los chicos cuando vamos al médico.

Pero ellos también tienen cosas para contar.

Me gusta que puedan participar, preguntar y entender un poco más cómo funciona su cuerpo.

No siempre vamos a tener todas las respuestas en una sola consulta. A veces necesitamos otros estudios o seguir observando cómo evoluciona algo.

Pero sí podemos conversar sobre lo que sabemos y cómo vamos a seguir.

Porque cuidar el corazón de un chico también implica escucharlo.

Esta información es orientativa y no reemplaza una evaluación médica individual.